Jango Fett
24/01/2005, 17:46
MIAMI (AFP) - Manifestantes anticastristas y vecinos del niño balsero cubano Elián González durante su estadía en Miami volvieron a los tribunales estadounidenses el lunes, al iniciarse un juicio por uso excesivo de fuerza en el operativo para sacar al niño de la casa de su tío abuelo.
La demanda contra el gobierno estadounidense, presentada en marzo de 2003, pide una compensación indeterminada para los demandantes por negligencia, agresión y daños emocionales derivados del operativo que el FBI llevó a cabo en la madrugada del 22 de abril de 2000 para devolver a Elián a su padre, como lo habían dispuesto los tribunales.
Elián vivía entonces en la residencia de su tío abuelo Lázaro González, en Miami, quien había pedido su custodia, apoyado por la comunidad anticastrista, contra la voluntad de su padre, Juan Miguel, apoyado por el gobierno cubano.
El balserito había sido hallado en noviembre de 1999 frente a las costas de Florida, aferrado a un neumático, tras el naufragio de una embarcación en el que murieron su madre y varios otros cubanos que intentaban llegar a Estados Unidos.
Uno de los pescadores que lo rescató, Donato Dalrymple, fue quien inició esta demanda, pero su caso fue desestimado y ha manifestado que no tiene interés en seguir con el mismo y que prefiere olvidar toda la historia.
En el primer día del juicio, la defensa, representada por el abogado Paul Orfenedes, de la organización conservadora Judicial Watch, presentó como testigos a un matrimonio vecino a los González, que alegó que fueron rociados con gas lacrimógeno por agentes mientras estaban dentro de su propiedad.
La mujer, María Riera, de 47 años, dijo que el día del operativo despertó con gritos y ruidos de la calle y al salir de su residencia para ver qué pasaba un agente le apuntó con una escopeta y otro la roció con gas en la cara.
Sostuvo que nunca salió de su propiedad.
"No podía ver, no podía respirar", dijo Riera, y afirmó que los efectos del gas: náuseas, falta de aliento y dolores le duraron meses, que aún sufre desorientación y paranoia ocasional y que la hepatitis C que padece ha empeorado.
Su ex esposo, Eduardo Rodríguez, afirmó que salió antes que esposa de la casa, entró a buscar una cámara de vídeo para grabar el operativo y al salir de nuevo fue rociado en la cara con gas lacrimógeno, siempre dentro de su propiedad.
Según Rodríguez, su vista resultó afectada por el gas y cuatro años después sus problemas no han mejorado.
La Fiscalía apenas tuvo preguntas para los testigos, limitándose a pedirles que precisaran algunos detalles.
Se espera que el juicio siga durante toda esta semana. La defensa planea traer 18 testigos y la Fiscalía 16, dijo Orfenedes al salir del tribunal.
La defensa espera también establecer que entre las autoridades estadounidenses existía un prejuicio contra los cubanos y que la agresividad con éstos fue premeditada.
De 97 demandantes originales, sólo quedan 13, pues muchos casos se desestimaron aunque son apelados, dijo Orfenedes.
"Sólo queremos que esta gente tenga una compensación justa por haber sido rociados con gas y haber sido detenidos a punta de pistola", dijo el abogado, "eso (el operativo) fue escandaloso".
La demanda contra el gobierno estadounidense, presentada en marzo de 2003, pide una compensación indeterminada para los demandantes por negligencia, agresión y daños emocionales derivados del operativo que el FBI llevó a cabo en la madrugada del 22 de abril de 2000 para devolver a Elián a su padre, como lo habían dispuesto los tribunales.
Elián vivía entonces en la residencia de su tío abuelo Lázaro González, en Miami, quien había pedido su custodia, apoyado por la comunidad anticastrista, contra la voluntad de su padre, Juan Miguel, apoyado por el gobierno cubano.
El balserito había sido hallado en noviembre de 1999 frente a las costas de Florida, aferrado a un neumático, tras el naufragio de una embarcación en el que murieron su madre y varios otros cubanos que intentaban llegar a Estados Unidos.
Uno de los pescadores que lo rescató, Donato Dalrymple, fue quien inició esta demanda, pero su caso fue desestimado y ha manifestado que no tiene interés en seguir con el mismo y que prefiere olvidar toda la historia.
En el primer día del juicio, la defensa, representada por el abogado Paul Orfenedes, de la organización conservadora Judicial Watch, presentó como testigos a un matrimonio vecino a los González, que alegó que fueron rociados con gas lacrimógeno por agentes mientras estaban dentro de su propiedad.
La mujer, María Riera, de 47 años, dijo que el día del operativo despertó con gritos y ruidos de la calle y al salir de su residencia para ver qué pasaba un agente le apuntó con una escopeta y otro la roció con gas en la cara.
Sostuvo que nunca salió de su propiedad.
"No podía ver, no podía respirar", dijo Riera, y afirmó que los efectos del gas: náuseas, falta de aliento y dolores le duraron meses, que aún sufre desorientación y paranoia ocasional y que la hepatitis C que padece ha empeorado.
Su ex esposo, Eduardo Rodríguez, afirmó que salió antes que esposa de la casa, entró a buscar una cámara de vídeo para grabar el operativo y al salir de nuevo fue rociado en la cara con gas lacrimógeno, siempre dentro de su propiedad.
Según Rodríguez, su vista resultó afectada por el gas y cuatro años después sus problemas no han mejorado.
La Fiscalía apenas tuvo preguntas para los testigos, limitándose a pedirles que precisaran algunos detalles.
Se espera que el juicio siga durante toda esta semana. La defensa planea traer 18 testigos y la Fiscalía 16, dijo Orfenedes al salir del tribunal.
La defensa espera también establecer que entre las autoridades estadounidenses existía un prejuicio contra los cubanos y que la agresividad con éstos fue premeditada.
De 97 demandantes originales, sólo quedan 13, pues muchos casos se desestimaron aunque son apelados, dijo Orfenedes.
"Sólo queremos que esta gente tenga una compensación justa por haber sido rociados con gas y haber sido detenidos a punta de pistola", dijo el abogado, "eso (el operativo) fue escandaloso".