eduardo_
14-oct-2003, 05:18
A TV Azteca nomás le faltó mentarnos la madre la noche del 12 de octubre. Qué manera tan más vil y descarada de insultarnos durante el relanzamiento de “Estrellas de novela”. ¿Lo vio?
Supongo que no porque “todo” México estaba al pendiente de “Big Brother VIP 2”, pero lo que pasó ese rato en Azteca 13 fue como para perderle la fe a la televisora del Ajusco. Primero nos vendieron un nuevo “Estrellas de novela” tras ese “oportuno” accidente que sufrió Silvia Navarro y que sólo sirvió para sacarla de la jugada.
¿Y con qué nos salieron? Con una versión patito de “Se vale soñar” conducida por Rocío Sánchez Azuara, con el forzado retorno de los chavos de “La academia” y donde el reality show de los chicos que se quieren convertir en actores de telenovela es algo así como un condimento que ni se siente.
Después nos estuvieron rogando durante horas que tiráramos lo que nos quedaba de la quincena en llamadas de a 20 pesos para elegir entre Luis o Brisia (dos concursantes igual de insignificantes) y poder así, al final, enterarnos de quién iba a resultar expulsado de la casa de “Estrellas de novela”.
¿Y sabe lo que nos hicieron? Nos cortaron el programa sin que ni usted ni yo nos enteráramos de quién fue el que salió de ese reality show. Pudo haber sido Luis, Brisia, Chuchita o nadie. Es más, sacaron la emisión del aire sin que Rocío Sánchez Azuara alcanzara a decir “¡Buenas noches!”.
Y si usted votó o no votó, se clavó o no se clavó, pues muy su bronca. Eso se saca por creer en TV Azteca.
¿Se puede ser más descarado en la vida? Yo me quedé tan en shock que hasta tuve que regresar mi casete testigo y verlo dos veces para comprobar que no había sido yo el del error. Pero no, los nuevos responsables de “Estrellas de novela” nos vieron la cara de estúpidos de principio a fin y Rocío quedó como la tarada de la historia después de haber dicho, hasta el cansancio, frases como: “¿Cuándo lo he engañado yo a usted?”, “¿Cuándo?”.
Patadas de ahogado
Ver el relanzamiento de “Estrellas de novela” fue comprobar que algo muy grueso está pasando en las oficinas de TV Azteca. No puede ser que después de habernos regalado un éxito tan grande como “La academia” estemos viendo semejantes demostraciones de caos y desesperación.
Todavía antes de que empezara el programa, Azteca 13 estuvo haciendo pequeños enlaces al foro de ese reality show para prometernos algo único con una Rocío Sánchez Azuara sin maquillaje. ¿Cuál era la idea? ¿Decir que la señora se ve monstruosa con la cara lavada? ¡Pues qué el reality show no era con los muchachos de “Estrellas de novela! ¿Entonces? ¿Para qué quemarla con semejantes tomas? A las 19:59, segunditos más, segunditos menos, TV Azteca lanzó “Estrellas de novela” y Televisa “Big Brother VIP 2”.
El contraste era asquerosamente penoso. Mientras que Verónica Castro emergía por la pasarela de “Big Brother” como una reina, con una producción magistral y un ambiente de primer mundo, los señores de TV Azteca presentaron una fantasía árabe como de festival de kínder de niños con discapacidad. Eran los concursantes de “Estrellas de novela” más un ballet con unas viejas horrendas y unos monos más aguados que yo, mal moviéndose con cara de “al rato nos corren” mientras una voz comenzaba a narrar algo de la luna llena, los campamentos y las ilusiones.
Después de una entrada tipo circo de rancho, Rocío Sánchez Azuara tomó su lugar y comenzaron las comparaciones. Nada qué ver entre lo que estaba pasando en El Canal de las Estrellas y lo de Azteca 13. Verónica Castro le hablaba a la cámara en un encuadre perfecto que dejaba ver su rostro, su maquillaje, su vestuario, la iluminación, las estrellitas, los colores, las texturas. ¿Y Rocío? Con el mismo encuadre, pero dejándonos ver su rictus de tensión nerviosa, su cara brillosa, sus trapos comprados a la carrera, una luz plana, unos colores desdibujados, pobreza e improvisación. Y mientras Natalia Lafourcade cantaba en vivo para “Big Brother”, Rocío comenzó a contarnos la historia de un niño huérfano y luego la de dos hermanas separadas desde 1972. ¿Qué onda? ¿No íbamos a ver “Estrellas de novela?
La parte más lamentable fue cuando los alumnos de ese reality se pusieron a imitar escenas de películas de Pedro Infante. La conductora afirmaba que estábamos viendo “grandes actuaciones”, pero la verdad es que aquello se veía peor que los concursos de aficionados de “Vida TV”.
¡Isabel Madow es inocente!
“Big Brother VIP 2” del domingo pasado no estuvo tan espectacular como los anteriores. Será que ya conocíamos la mecánica o que las relaciones de los integrantes de la casa de “Big Brother” se comienzan a ensuciar, pero hasta el sketch del salón de belleza sale perdiendo si se le compara con el del Brujo Dido.
Además, a diferencia de la expulsión de Marintia, en la de Isabel Madow sí se sintió un desagradable aire de fracaso. Ella nunca quitó su jeta y por más que Verónica Castro le quiso levantar la moral, la chava no podía ocultar sus resentimientos. Y así como el caso de Marintia es muy analizable, el de Isabel no se queda atrás.
¡Para qué nos hacemos tontos!
Hubo demasiados golpes de pecho alrededor de la ex Secretaria de Brozo como si en verdad el medio artístico mexicano estuviera integrado por puras hermanitas de la caridad. ¿Habrá sido un acto sincero o una obligación para no perder patrocinadores? Acuérdese, “Big Brother” siempre ha estado en la cuerda floja comercial por sus posibilidades eróticas e Isabel era una amenaza para el futuro del programa si se deschongaba todavía más de lo que se deschongó. Sin comentarios de la inexistente relación entre la señorita Madow y Natalia Lafourcade.
Es como si hubieran juntado a Barney con Molotov. Pero de que “Big Brother VIP 2” es un éxito, lo es. Al menos sus responsables no nos insultan directamente como los señores de “Estrellas de novela”. Al menos.
por Alvaro Cuevas
Supongo que no porque “todo” México estaba al pendiente de “Big Brother VIP 2”, pero lo que pasó ese rato en Azteca 13 fue como para perderle la fe a la televisora del Ajusco. Primero nos vendieron un nuevo “Estrellas de novela” tras ese “oportuno” accidente que sufrió Silvia Navarro y que sólo sirvió para sacarla de la jugada.
¿Y con qué nos salieron? Con una versión patito de “Se vale soñar” conducida por Rocío Sánchez Azuara, con el forzado retorno de los chavos de “La academia” y donde el reality show de los chicos que se quieren convertir en actores de telenovela es algo así como un condimento que ni se siente.
Después nos estuvieron rogando durante horas que tiráramos lo que nos quedaba de la quincena en llamadas de a 20 pesos para elegir entre Luis o Brisia (dos concursantes igual de insignificantes) y poder así, al final, enterarnos de quién iba a resultar expulsado de la casa de “Estrellas de novela”.
¿Y sabe lo que nos hicieron? Nos cortaron el programa sin que ni usted ni yo nos enteráramos de quién fue el que salió de ese reality show. Pudo haber sido Luis, Brisia, Chuchita o nadie. Es más, sacaron la emisión del aire sin que Rocío Sánchez Azuara alcanzara a decir “¡Buenas noches!”.
Y si usted votó o no votó, se clavó o no se clavó, pues muy su bronca. Eso se saca por creer en TV Azteca.
¿Se puede ser más descarado en la vida? Yo me quedé tan en shock que hasta tuve que regresar mi casete testigo y verlo dos veces para comprobar que no había sido yo el del error. Pero no, los nuevos responsables de “Estrellas de novela” nos vieron la cara de estúpidos de principio a fin y Rocío quedó como la tarada de la historia después de haber dicho, hasta el cansancio, frases como: “¿Cuándo lo he engañado yo a usted?”, “¿Cuándo?”.
Patadas de ahogado
Ver el relanzamiento de “Estrellas de novela” fue comprobar que algo muy grueso está pasando en las oficinas de TV Azteca. No puede ser que después de habernos regalado un éxito tan grande como “La academia” estemos viendo semejantes demostraciones de caos y desesperación.
Todavía antes de que empezara el programa, Azteca 13 estuvo haciendo pequeños enlaces al foro de ese reality show para prometernos algo único con una Rocío Sánchez Azuara sin maquillaje. ¿Cuál era la idea? ¿Decir que la señora se ve monstruosa con la cara lavada? ¡Pues qué el reality show no era con los muchachos de “Estrellas de novela! ¿Entonces? ¿Para qué quemarla con semejantes tomas? A las 19:59, segunditos más, segunditos menos, TV Azteca lanzó “Estrellas de novela” y Televisa “Big Brother VIP 2”.
El contraste era asquerosamente penoso. Mientras que Verónica Castro emergía por la pasarela de “Big Brother” como una reina, con una producción magistral y un ambiente de primer mundo, los señores de TV Azteca presentaron una fantasía árabe como de festival de kínder de niños con discapacidad. Eran los concursantes de “Estrellas de novela” más un ballet con unas viejas horrendas y unos monos más aguados que yo, mal moviéndose con cara de “al rato nos corren” mientras una voz comenzaba a narrar algo de la luna llena, los campamentos y las ilusiones.
Después de una entrada tipo circo de rancho, Rocío Sánchez Azuara tomó su lugar y comenzaron las comparaciones. Nada qué ver entre lo que estaba pasando en El Canal de las Estrellas y lo de Azteca 13. Verónica Castro le hablaba a la cámara en un encuadre perfecto que dejaba ver su rostro, su maquillaje, su vestuario, la iluminación, las estrellitas, los colores, las texturas. ¿Y Rocío? Con el mismo encuadre, pero dejándonos ver su rictus de tensión nerviosa, su cara brillosa, sus trapos comprados a la carrera, una luz plana, unos colores desdibujados, pobreza e improvisación. Y mientras Natalia Lafourcade cantaba en vivo para “Big Brother”, Rocío comenzó a contarnos la historia de un niño huérfano y luego la de dos hermanas separadas desde 1972. ¿Qué onda? ¿No íbamos a ver “Estrellas de novela?
La parte más lamentable fue cuando los alumnos de ese reality se pusieron a imitar escenas de películas de Pedro Infante. La conductora afirmaba que estábamos viendo “grandes actuaciones”, pero la verdad es que aquello se veía peor que los concursos de aficionados de “Vida TV”.
¡Isabel Madow es inocente!
“Big Brother VIP 2” del domingo pasado no estuvo tan espectacular como los anteriores. Será que ya conocíamos la mecánica o que las relaciones de los integrantes de la casa de “Big Brother” se comienzan a ensuciar, pero hasta el sketch del salón de belleza sale perdiendo si se le compara con el del Brujo Dido.
Además, a diferencia de la expulsión de Marintia, en la de Isabel Madow sí se sintió un desagradable aire de fracaso. Ella nunca quitó su jeta y por más que Verónica Castro le quiso levantar la moral, la chava no podía ocultar sus resentimientos. Y así como el caso de Marintia es muy analizable, el de Isabel no se queda atrás.
¡Para qué nos hacemos tontos!
Hubo demasiados golpes de pecho alrededor de la ex Secretaria de Brozo como si en verdad el medio artístico mexicano estuviera integrado por puras hermanitas de la caridad. ¿Habrá sido un acto sincero o una obligación para no perder patrocinadores? Acuérdese, “Big Brother” siempre ha estado en la cuerda floja comercial por sus posibilidades eróticas e Isabel era una amenaza para el futuro del programa si se deschongaba todavía más de lo que se deschongó. Sin comentarios de la inexistente relación entre la señorita Madow y Natalia Lafourcade.
Es como si hubieran juntado a Barney con Molotov. Pero de que “Big Brother VIP 2” es un éxito, lo es. Al menos sus responsables no nos insultan directamente como los señores de “Estrellas de novela”. Al menos.
por Alvaro Cuevas