1000-toneladas
05-dic-2003, 03:19
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ANTECEDENTES
Las históricas rivalidades étnico-religiosas que poseen evidentes implicancias en el plano político-económico entre los países Arabes e Israel, se expresan en cinco décadas de conflictos que comprenden cuatro guerras interestatales (1948 -1956 - 1967 - 1973) y, a partir de ellas por una sucesión de operaciones limitadas, incursiones y acciones irregulares que en el último tiempo se circunscriben a una persistente tensión interna entre Israel y Palestina, además esta siempre posible la escalada de un nuevo conflicto en los territorios Sirios y Libaneses que Israel mantiene bajo ocupación.
La nueva coyuntura internacional emergente a partir del término de la etapa conocida como "Guerra Fría", indujo a los líderes que recibieron el Premio Nobel de la Paz, Yasser Arafat, Isaac Rabin y Simón Pérez, a reimpulsar el proceso de pacificación iniciado en Camp David en 1979, bajo el patrocinio de EE.UU. de Norteamérica y que culminara con un tratado de paz entre Egipto e Israel.
Efectivamente, el 13 de septiembre de 1993, Israel y la Organización de Liberación Palestina (OLP) firmaron en Washington, con el patrocinio de los EE.UU. (y nominalmente RUSIA), la "Declaración de Principios Sobre Arreglos Interinos de Autonomía", destinado a encontrar una solución negociada para las diferencias existentes entre tan antiguos adversarios, fijando un calendario y etapas para su ejecución.
Un año después el 26 de octubre de 1994, en presencia del presidente estadounidense Bill Clinton, se firmó entre Israel y Jordania un tratado de paz, que puso término a 45 años de hostilidades mutuas. Este acuerdo complementa los firmados con Egipto y con la OLP, los cuales dan por sentado el reconocimiento del Estado Hebreo.
A partir de esta realidad, que importa un cambio en el panorama político de la región, a continuación se expone una visión sobre el estado actual de estas siempre complejas negociaciones, que a la fecha involucran avances y retrocesos en los acuerdos judio-palestinos, como también, incertidumbres por la existencia de problemas territoriales pendientes aún no sometidos a conciliación.
SÍNTESIS DE LOS ANTECEDENTES
El proceso de paz para el Medio Oriente puede ser considerado como un cambio en la geopolítica de la región, no obstante, los acuerdos bilaterales alcanzados entre Israel con la OLP y países Arabes, no se encuentran absolutamente asentados y progresan lentamente, buscando conciliar una diversidad de posturas políticas, culturales y confesionales, existentes tanto al interior del Estado Hebreo como en el núcleo de quienes conforman su contraparte, hecho que en cualquier momento podría llevar a la involución del proceso iniciado a partir de Camp David, respecto del cual se advierten dudas si se desea considerar como resultado o consecuencia de un cambio histórico en el ánimo colectivo de los pueblos involucrados.
Como quedó en evidencia, en las perspectivas de paz de este conflicto regional, influye de manera importante la participación de una serie de actores gubernamentales y no gubernamentales, varias naciones, organizaciones internacionales, grupos religiosos y étnicos, en cuyo panorama ha tenido un papel protagónico Estados Unidos, quien ha intervenido y comprometido los intereses de su política exterior en las negociaciones, en una gestión que además de diplomática, incluye medidas económicas (apoyo financiero, préstamos garantizados y promesas para aliviar las respectivas deudas externas), las que en gran medida han significado una motivación principal para los países que toman parte del proceso de paz.
¿Debería intervenir Estados Unidos más enérgicamente para solucionar el conflicto? ¿Le correspondería a la ONU encabezar los esfuerzos de paz? ¿es legítima la respuesta de Sharon? ¿Puede tener éxito la gestión de Colin Powell?
ANTECEDENTES
Las históricas rivalidades étnico-religiosas que poseen evidentes implicancias en el plano político-económico entre los países Arabes e Israel, se expresan en cinco décadas de conflictos que comprenden cuatro guerras interestatales (1948 -1956 - 1967 - 1973) y, a partir de ellas por una sucesión de operaciones limitadas, incursiones y acciones irregulares que en el último tiempo se circunscriben a una persistente tensión interna entre Israel y Palestina, además esta siempre posible la escalada de un nuevo conflicto en los territorios Sirios y Libaneses que Israel mantiene bajo ocupación.
La nueva coyuntura internacional emergente a partir del término de la etapa conocida como "Guerra Fría", indujo a los líderes que recibieron el Premio Nobel de la Paz, Yasser Arafat, Isaac Rabin y Simón Pérez, a reimpulsar el proceso de pacificación iniciado en Camp David en 1979, bajo el patrocinio de EE.UU. de Norteamérica y que culminara con un tratado de paz entre Egipto e Israel.
Efectivamente, el 13 de septiembre de 1993, Israel y la Organización de Liberación Palestina (OLP) firmaron en Washington, con el patrocinio de los EE.UU. (y nominalmente RUSIA), la "Declaración de Principios Sobre Arreglos Interinos de Autonomía", destinado a encontrar una solución negociada para las diferencias existentes entre tan antiguos adversarios, fijando un calendario y etapas para su ejecución.
Un año después el 26 de octubre de 1994, en presencia del presidente estadounidense Bill Clinton, se firmó entre Israel y Jordania un tratado de paz, que puso término a 45 años de hostilidades mutuas. Este acuerdo complementa los firmados con Egipto y con la OLP, los cuales dan por sentado el reconocimiento del Estado Hebreo.
A partir de esta realidad, que importa un cambio en el panorama político de la región, a continuación se expone una visión sobre el estado actual de estas siempre complejas negociaciones, que a la fecha involucran avances y retrocesos en los acuerdos judio-palestinos, como también, incertidumbres por la existencia de problemas territoriales pendientes aún no sometidos a conciliación.
SÍNTESIS DE LOS ANTECEDENTES
El proceso de paz para el Medio Oriente puede ser considerado como un cambio en la geopolítica de la región, no obstante, los acuerdos bilaterales alcanzados entre Israel con la OLP y países Arabes, no se encuentran absolutamente asentados y progresan lentamente, buscando conciliar una diversidad de posturas políticas, culturales y confesionales, existentes tanto al interior del Estado Hebreo como en el núcleo de quienes conforman su contraparte, hecho que en cualquier momento podría llevar a la involución del proceso iniciado a partir de Camp David, respecto del cual se advierten dudas si se desea considerar como resultado o consecuencia de un cambio histórico en el ánimo colectivo de los pueblos involucrados.
Como quedó en evidencia, en las perspectivas de paz de este conflicto regional, influye de manera importante la participación de una serie de actores gubernamentales y no gubernamentales, varias naciones, organizaciones internacionales, grupos religiosos y étnicos, en cuyo panorama ha tenido un papel protagónico Estados Unidos, quien ha intervenido y comprometido los intereses de su política exterior en las negociaciones, en una gestión que además de diplomática, incluye medidas económicas (apoyo financiero, préstamos garantizados y promesas para aliviar las respectivas deudas externas), las que en gran medida han significado una motivación principal para los países que toman parte del proceso de paz.
¿Debería intervenir Estados Unidos más enérgicamente para solucionar el conflicto? ¿Le correspondería a la ONU encabezar los esfuerzos de paz? ¿es legítima la respuesta de Sharon? ¿Puede tener éxito la gestión de Colin Powell?