Jango Fett
28-dic-2004, 09:43
tomado de akasico.com
El movimiento gótico o gothic es demasiado ecléctico y ha tenido muchas derivaciones –dark, siniestro…– para ser definido con exactitud y al gusto de todos. Para muchos forma una subcultura; para algunos consiste en un movimiento social con tintes de alejamiento más que de denuncia; para los que se autodenominan “góticos auténticos”, consiste en toda una filosofía de vida. En cualquier caso, el movimiento actualmente es una mezcla de diversas corrientes y estilos que lo convierten en difícil de delimitar.
http://www.gothicsociety.net/7dc2cc20.jpg
Hoy por hoy se asocia normalmente a la escena musical, el campo cultural donde ha estado y está más presente, pero el movimiento se adentra mucho más atrás en la historia.
La palabra gothic se usó por primera vez para designar despectivamente a los pueblos bárbaros del norte de Europa. Durante los oscuros tiempos medievales, el término se utilizó para dar nombre a una forma de arte entonces desprestigiada que se caracterizó por su belleza, pero también por su aspecto siniestro. El estilo estaba rodeado de un aura de misterio desde sus mismísimos cimientos.
http://www.fotosearch.com/comp/corel1/COR319/24003.jpg
La catedral gótica fue erigida por los maestros del medievo como un enclave energético orientado hacia las estrellas. Fueron un ejercicio de recreación del Cielo en la Tierra, un intento de alcanzar lo inalcanzable. Sus enormes vidrieras y espacios diáfanos, mezclados con una fantástica combinación de luces y sombras, daban un énfasis de ambigüedad y misterio a dichos edificios en una época de grandes temores y espiritualidad enfermiza.
Esa sensación fue recuperada por el movimiento gótico –tanto por el actual como por los escritores de la novela gótica del XVIII y XIX– y catedrales como las de Chartres o Reims se han convertido en centro de peregrinaje obligado para el auténtico amante del goth. Esta forma de arte, mayoritariamente arquitectónico, pretendía reflejar la dicotomía entre el bien y el mal.
Un enfrentamiento que recupera la esencia del movimiento cultural en los últimos treinta años: la muerte como parte inseparable de la vida, como culminación y máximo equilibrio vital –o mortal, podríamos decir–. De ahí esa pasión por lo sobrenatural, por el viaje sin regreso, por la muerte como el pilar de la existencia vital. No hay luz sin oscuridad ni vida sin muerte.
La Edad Media se caracterizó por su brutalidad y una constante preocupación por el más allá y el temor a lo desconocido –vampiros, fantasmas, hombres lobo, temor que estuvo vigente durante siglos, sobre todo en el centro y el norte de Europa. Siglos más tarde llegaría el Romanticismo, que se enfrentaba al racionalismo positivista del siglo XVIII, que había acabado con antiguos mitos y supersticiones y con el libre albedrío de los sentimientos para centrarse únicamente en el potencial de la razón.
http://www.gothicsociety.net/8251eb20.jpg
La novela gótica
Como precursora del movimiento romántico surgió un tipo de novela que se caracterizaba por una atmósfera opresiva, elementos de un terror incipiente y una clara pasión por lo sobrenatural. La ambientación de los relatos góticos destacaba por describir paisajes sombríos, edificios medievales, misteriosos castillos, lúgubres catacumbas y bosques impenetrables.
http://u.cc.utah.edu/~tsk2/Otranto.jpg
Este tipo de novela sobresalía, además de por su atmósfera envolvente, por la presencia de lo sobrenatural, lo fantástico, aquello que no podía ser explicado por la razón humana –vemos de nuevo la crítica al Racionalismo del XVIII–. Destaca también la fusión de la realidad con los sueños hasta llevar al protagonista a un “extrañamiento” donde no es capaz de diferenciar lo real de lo ficticio, todo ello aderezado por el poder de la naturaleza, que en este tipo de obras se convierte en enemiga del hombre: truenos, enormes tormentas, niebla espesa…
La presencia del mal es algo palpable a lo largo de todo el relato, mientras que los protagonistas se erigen en antihéroes martirizados generalmente por su existencia –algo que sufrieron realmente muchos de sus autores, verdaderos personajes reales atormentados como Polidori o Jan Potocki–. En Inglaterra la novela gótica nació con la publicación en 1765 de El Castillo de Otranto, del conde de Oxford Horace Walpole. La novela es un compendio algo desordenado de hechos sobrenaturales que, aún a pesar de su pésima calidad, influyó de manera decisiva en la literatura de corte fantástico dando forma a todo un subgénero literario dentro del terror: la literatura gótica.
http://www.hs-bremen.de/ifk/roland.gif
El escrito cuenta la historia de Manfredo, un ser despreciable que pretende arrebatarle la prometida a su hijo. El autor decidió publicar la obra en un primer momento como una traducción de la apócrifa historia del italiano Onuphrio Muralto, pero visto el éxito cosechado por la novela, reconoció finalmente su autoría. El Castillo de Otranto influiría enormemente en la británica Mrs. Barbauld, que en 1773 publicó Sir Bentram, donde se cuenta la historia de un noble que, en un oscuro y tenebroso castillo, revivirá una noche a una mujer noble fallecida; y ésta ofrecerá un banquete a su “salvador”…
La obra de Barbauld, quien años más tarde adoptaría el nombre de Mrs. Aikin, aunque incompleta, refleja la influencia de Walpole en una ambientación opresiva cargada de oscuridad y elementos sobrenaturales –en este caso el más notable es la capacidad para resucitar a los muertos–. En 1785, Sophia Lee publicó The Recess, una obra donde se combina la novela histórica con el terror de corte gótico. Más tarde sería la escritora Ann Radcliffe quien revitalizaría el género gracias a su novela Los Misterios de Udolpho, donde se cuenta cómo la joven gala Emily es recluida en un castillo de los Apeninos.
En 1820 el clérigo Charles Robert Maturin escribe Melmoth el errabundo, donde de nuevo el protagonista decide vender su alma al maligno. 1796 fue el año de la publicación de otra novela mítica, El Monje, de Matthew Gregory Lewis. La obra relata los tormentos por los que tiene que pasar el protagonista, el religioso Ambrosio, que tras ser apresado por la Inquisición, vende su alma al diablo. En la misma línea de El Castillo de Otranto se publica en 1799 St. Leon, de William Godwin, autor así mismo de la no menos aterradora Caleb Williams.
Su hija, Mary, dio forma a una de las novelas clave de la historia de la literatura del XIX, Frankenstein o el moderno Prometeo, tras una reunión que mantuvieron la autora, su marido Percy Shelley, Jane Clairmont, Lord Byron y el doctor John William Polidori en la residencia de Villa Diodati, una lluviosa noche del 14 de junio de 1816. Para acabar con el aburrimiento comenzaron a charlar sobre literatura fantástica. Entonces decidieron apostar a ver quién era capaz de escribir la historia más terrorífica.
http://www.dagonbytes.com/thelibrary/frankenstein/shelly.jpg
La joven Mary Shelley sobresalió con creces por encima de los demás con su novela, obra fundamental también de la literatura gótica, que fue revisada y corregida por su marido, el poeta Percy. De la imaginación del secretario y compañero de viaje de Byron, John William Polidori, surgió El Vampiro, precedente de las novelas de vampirismo cultivadas más tarde. El relato cuenta la historia del aristócrata Lord Ruthven, un personaje sofisticado, frío, misterioso, calculador y encantador con las damas, además de apasionado por la sangre. Con su protagonista Polidori creó el prototipo del vampiro, que sería recogido más tarde en innumerables obras.
El autor, antes de poner fin a su vida en un episodio lleno de misterio, confesó haber construido el personaje de Ruthven inspirándose en su jefe, Lord Byron, de quien dijo que era “romántico, enigmático, frío, a la vez que elegante y apasionado”. Las relaciones entre Polidori y Byron no terminaron demasiado bien. El primero decidió abandonar a su jefe y acabó suicidándose, según algunos, debido a que Byron reclamó la autoría de El Vampiro, y con el renombre y la fama del autor de Don Juan, Polidori fue acusado de plagio aún siendo realmente el verdadero autor. Lo cierto es que el ideal romántico se reflejó de una manera evidente no sólo en su obra, sino también en su propia vida, atormentada y malgastada como pocas.
Otro autor destacado del movimiento –y que acabó sus días también de forma trágica, neurasténico y deprimido–, fue el polaco Jan Potocki. Con una sólida formación intelectual de corte clásico, este erudito, arqueólogo, etnólogo e historiador, escribió La Historia del comendador de Toralva. El relato pertenece al famoso manuscrito encontrado en Zaragoza. La novela transcribe el trabajo hallado en la ciudad española por un oficial de las tropas napoleónicas, donde se narran las peripecias y viajes del caballero Alfonso Van Worden, aventuras que se mueven entre el campo de la cabalística y las historias de bandidos y aparecidos –de nuevo destaca lo sobrenatural–.
Pero no sólo el relato puede ser tachado de fantástico; la misma historia de su publicación está llena de hechos inexplicables. Apareció en fragmentos a comienzos del siglo XIX, permaneciendo el ochenta por ciento de la obra escrita de forma manuscrita y desconocida, hasta que en 1989 se conoció el texto completo, gracias a René Raddrizani y a la editorial José Corti de París. El 2 de diciembre de 1815 Potocki se suicidó utilizando una bala de plata que pulió él mismo.
http://www.bpib.com/illustrat/dulac7.jpg
Otras obras tardías del género que cabe destacar fueron El tío Silas, de Joseph Sheridan Le Fanu, y la mítica Drácula (1897), de Bram Stoker, que recuperó la esencia del salvaje Vlad Tepes que en la Rumanía del siglo XV empalaba a los turcos –hay quien opina que se basó en la condesa húngara Elisabeth Bathory, que a finales del siglo XVI acabó con la vida de más de 600 doncellas para bañarse en su sangre. Más tarde el cuento de miedo inglés sería cultivado por Arthur Machen, autor de Eleusiana (1881) y El Terror, H. P. Lovecraft o Edgar Allan Poe, para llegar en la actualidad hasta Anne Rice, la escritora gótica por excelencia, autora de la célebre Entrevista con el Vampiro, adaptada al cine por Neil Jordan, con Brad Pitt y Tom Cruise como protagonistas.
En fin toda una cultura que se deriva de años y que ahora en su etapa moderna ha evolucionado grandemente.
http://mywords.blogs.sapo.pt/arquivo/JE2.jpg
Pero no siempre lo "gotico" se debe asociar con el vampirismo o con lo oculto muchas veces es tambien un culto a la belleza solo que con ojos diferentes.
El movimiento gótico o gothic es demasiado ecléctico y ha tenido muchas derivaciones –dark, siniestro…– para ser definido con exactitud y al gusto de todos. Para muchos forma una subcultura; para algunos consiste en un movimiento social con tintes de alejamiento más que de denuncia; para los que se autodenominan “góticos auténticos”, consiste en toda una filosofía de vida. En cualquier caso, el movimiento actualmente es una mezcla de diversas corrientes y estilos que lo convierten en difícil de delimitar.
http://www.gothicsociety.net/7dc2cc20.jpg
Hoy por hoy se asocia normalmente a la escena musical, el campo cultural donde ha estado y está más presente, pero el movimiento se adentra mucho más atrás en la historia.
La palabra gothic se usó por primera vez para designar despectivamente a los pueblos bárbaros del norte de Europa. Durante los oscuros tiempos medievales, el término se utilizó para dar nombre a una forma de arte entonces desprestigiada que se caracterizó por su belleza, pero también por su aspecto siniestro. El estilo estaba rodeado de un aura de misterio desde sus mismísimos cimientos.
http://www.fotosearch.com/comp/corel1/COR319/24003.jpg
La catedral gótica fue erigida por los maestros del medievo como un enclave energético orientado hacia las estrellas. Fueron un ejercicio de recreación del Cielo en la Tierra, un intento de alcanzar lo inalcanzable. Sus enormes vidrieras y espacios diáfanos, mezclados con una fantástica combinación de luces y sombras, daban un énfasis de ambigüedad y misterio a dichos edificios en una época de grandes temores y espiritualidad enfermiza.
Esa sensación fue recuperada por el movimiento gótico –tanto por el actual como por los escritores de la novela gótica del XVIII y XIX– y catedrales como las de Chartres o Reims se han convertido en centro de peregrinaje obligado para el auténtico amante del goth. Esta forma de arte, mayoritariamente arquitectónico, pretendía reflejar la dicotomía entre el bien y el mal.
Un enfrentamiento que recupera la esencia del movimiento cultural en los últimos treinta años: la muerte como parte inseparable de la vida, como culminación y máximo equilibrio vital –o mortal, podríamos decir–. De ahí esa pasión por lo sobrenatural, por el viaje sin regreso, por la muerte como el pilar de la existencia vital. No hay luz sin oscuridad ni vida sin muerte.
La Edad Media se caracterizó por su brutalidad y una constante preocupación por el más allá y el temor a lo desconocido –vampiros, fantasmas, hombres lobo, temor que estuvo vigente durante siglos, sobre todo en el centro y el norte de Europa. Siglos más tarde llegaría el Romanticismo, que se enfrentaba al racionalismo positivista del siglo XVIII, que había acabado con antiguos mitos y supersticiones y con el libre albedrío de los sentimientos para centrarse únicamente en el potencial de la razón.
http://www.gothicsociety.net/8251eb20.jpg
La novela gótica
Como precursora del movimiento romántico surgió un tipo de novela que se caracterizaba por una atmósfera opresiva, elementos de un terror incipiente y una clara pasión por lo sobrenatural. La ambientación de los relatos góticos destacaba por describir paisajes sombríos, edificios medievales, misteriosos castillos, lúgubres catacumbas y bosques impenetrables.
http://u.cc.utah.edu/~tsk2/Otranto.jpg
Este tipo de novela sobresalía, además de por su atmósfera envolvente, por la presencia de lo sobrenatural, lo fantástico, aquello que no podía ser explicado por la razón humana –vemos de nuevo la crítica al Racionalismo del XVIII–. Destaca también la fusión de la realidad con los sueños hasta llevar al protagonista a un “extrañamiento” donde no es capaz de diferenciar lo real de lo ficticio, todo ello aderezado por el poder de la naturaleza, que en este tipo de obras se convierte en enemiga del hombre: truenos, enormes tormentas, niebla espesa…
La presencia del mal es algo palpable a lo largo de todo el relato, mientras que los protagonistas se erigen en antihéroes martirizados generalmente por su existencia –algo que sufrieron realmente muchos de sus autores, verdaderos personajes reales atormentados como Polidori o Jan Potocki–. En Inglaterra la novela gótica nació con la publicación en 1765 de El Castillo de Otranto, del conde de Oxford Horace Walpole. La novela es un compendio algo desordenado de hechos sobrenaturales que, aún a pesar de su pésima calidad, influyó de manera decisiva en la literatura de corte fantástico dando forma a todo un subgénero literario dentro del terror: la literatura gótica.
http://www.hs-bremen.de/ifk/roland.gif
El escrito cuenta la historia de Manfredo, un ser despreciable que pretende arrebatarle la prometida a su hijo. El autor decidió publicar la obra en un primer momento como una traducción de la apócrifa historia del italiano Onuphrio Muralto, pero visto el éxito cosechado por la novela, reconoció finalmente su autoría. El Castillo de Otranto influiría enormemente en la británica Mrs. Barbauld, que en 1773 publicó Sir Bentram, donde se cuenta la historia de un noble que, en un oscuro y tenebroso castillo, revivirá una noche a una mujer noble fallecida; y ésta ofrecerá un banquete a su “salvador”…
La obra de Barbauld, quien años más tarde adoptaría el nombre de Mrs. Aikin, aunque incompleta, refleja la influencia de Walpole en una ambientación opresiva cargada de oscuridad y elementos sobrenaturales –en este caso el más notable es la capacidad para resucitar a los muertos–. En 1785, Sophia Lee publicó The Recess, una obra donde se combina la novela histórica con el terror de corte gótico. Más tarde sería la escritora Ann Radcliffe quien revitalizaría el género gracias a su novela Los Misterios de Udolpho, donde se cuenta cómo la joven gala Emily es recluida en un castillo de los Apeninos.
En 1820 el clérigo Charles Robert Maturin escribe Melmoth el errabundo, donde de nuevo el protagonista decide vender su alma al maligno. 1796 fue el año de la publicación de otra novela mítica, El Monje, de Matthew Gregory Lewis. La obra relata los tormentos por los que tiene que pasar el protagonista, el religioso Ambrosio, que tras ser apresado por la Inquisición, vende su alma al diablo. En la misma línea de El Castillo de Otranto se publica en 1799 St. Leon, de William Godwin, autor así mismo de la no menos aterradora Caleb Williams.
Su hija, Mary, dio forma a una de las novelas clave de la historia de la literatura del XIX, Frankenstein o el moderno Prometeo, tras una reunión que mantuvieron la autora, su marido Percy Shelley, Jane Clairmont, Lord Byron y el doctor John William Polidori en la residencia de Villa Diodati, una lluviosa noche del 14 de junio de 1816. Para acabar con el aburrimiento comenzaron a charlar sobre literatura fantástica. Entonces decidieron apostar a ver quién era capaz de escribir la historia más terrorífica.
http://www.dagonbytes.com/thelibrary/frankenstein/shelly.jpg
La joven Mary Shelley sobresalió con creces por encima de los demás con su novela, obra fundamental también de la literatura gótica, que fue revisada y corregida por su marido, el poeta Percy. De la imaginación del secretario y compañero de viaje de Byron, John William Polidori, surgió El Vampiro, precedente de las novelas de vampirismo cultivadas más tarde. El relato cuenta la historia del aristócrata Lord Ruthven, un personaje sofisticado, frío, misterioso, calculador y encantador con las damas, además de apasionado por la sangre. Con su protagonista Polidori creó el prototipo del vampiro, que sería recogido más tarde en innumerables obras.
El autor, antes de poner fin a su vida en un episodio lleno de misterio, confesó haber construido el personaje de Ruthven inspirándose en su jefe, Lord Byron, de quien dijo que era “romántico, enigmático, frío, a la vez que elegante y apasionado”. Las relaciones entre Polidori y Byron no terminaron demasiado bien. El primero decidió abandonar a su jefe y acabó suicidándose, según algunos, debido a que Byron reclamó la autoría de El Vampiro, y con el renombre y la fama del autor de Don Juan, Polidori fue acusado de plagio aún siendo realmente el verdadero autor. Lo cierto es que el ideal romántico se reflejó de una manera evidente no sólo en su obra, sino también en su propia vida, atormentada y malgastada como pocas.
Otro autor destacado del movimiento –y que acabó sus días también de forma trágica, neurasténico y deprimido–, fue el polaco Jan Potocki. Con una sólida formación intelectual de corte clásico, este erudito, arqueólogo, etnólogo e historiador, escribió La Historia del comendador de Toralva. El relato pertenece al famoso manuscrito encontrado en Zaragoza. La novela transcribe el trabajo hallado en la ciudad española por un oficial de las tropas napoleónicas, donde se narran las peripecias y viajes del caballero Alfonso Van Worden, aventuras que se mueven entre el campo de la cabalística y las historias de bandidos y aparecidos –de nuevo destaca lo sobrenatural–.
Pero no sólo el relato puede ser tachado de fantástico; la misma historia de su publicación está llena de hechos inexplicables. Apareció en fragmentos a comienzos del siglo XIX, permaneciendo el ochenta por ciento de la obra escrita de forma manuscrita y desconocida, hasta que en 1989 se conoció el texto completo, gracias a René Raddrizani y a la editorial José Corti de París. El 2 de diciembre de 1815 Potocki se suicidó utilizando una bala de plata que pulió él mismo.
http://www.bpib.com/illustrat/dulac7.jpg
Otras obras tardías del género que cabe destacar fueron El tío Silas, de Joseph Sheridan Le Fanu, y la mítica Drácula (1897), de Bram Stoker, que recuperó la esencia del salvaje Vlad Tepes que en la Rumanía del siglo XV empalaba a los turcos –hay quien opina que se basó en la condesa húngara Elisabeth Bathory, que a finales del siglo XVI acabó con la vida de más de 600 doncellas para bañarse en su sangre. Más tarde el cuento de miedo inglés sería cultivado por Arthur Machen, autor de Eleusiana (1881) y El Terror, H. P. Lovecraft o Edgar Allan Poe, para llegar en la actualidad hasta Anne Rice, la escritora gótica por excelencia, autora de la célebre Entrevista con el Vampiro, adaptada al cine por Neil Jordan, con Brad Pitt y Tom Cruise como protagonistas.
En fin toda una cultura que se deriva de años y que ahora en su etapa moderna ha evolucionado grandemente.
http://mywords.blogs.sapo.pt/arquivo/JE2.jpg
Pero no siempre lo "gotico" se debe asociar con el vampirismo o con lo oculto muchas veces es tambien un culto a la belleza solo que con ojos diferentes.