1000-toneladas
29-abr-2005, 02:51
(lun.com) A Schapelle Corby le abrieron las maletas en el aeropuerto de Bali, Indonesia, en octubre pasado. Esta historia no se estaría escribiendo si adentro del equipaje de esta guapa australiana de 27 años no hubieran hallado 4.1 kilos de marihuana.
Corby fue arrestada y acusada de contrabando. Las autoridades dijeron que ella intentaba llevar esa droga al resort de Bali donde trabajaba como terapeuta.
La BBC de Londres cuenta que como las férreas leyes anti drogas de Indonesia contemplan la pena de muerte para los traficantes, el caso de Corby atrajo todas las miradas australianas. Las autoridades de Canberra pidieron a los acusadores que no solicitaran la ejecución de su compatriota, quien no ha parado de gritar que es inocente en los meses que lleva el caso.
“No puedo admitir un crimen que no cometí”, declaró ayer, en su última defensa. Corby, quien a ratos se largaba a llorar y que en un momento se desvaneció sobre su traductora, insistió en su versión de que sólo es una víctima de pandillas australianas.
“Digo de nuevo que no tenía idea de que había marihuana en mi bolso”, lanzó antes de decir que ya había sido suficientemente castigada por cometer la sola falta de no cerrar bien su equipaje.
“Jueces, en este momento mi vida está en sus manos, pero yo preferiría que estuviera en su corazón”, pidió la chica. Los acusadores han recomendado que sea condenada a cadena perpetua, pero los jueces pueden darle la pena capital. Se espera que el veredicto se dé a conocer en mayo.
Corby fue arrestada y acusada de contrabando. Las autoridades dijeron que ella intentaba llevar esa droga al resort de Bali donde trabajaba como terapeuta.
La BBC de Londres cuenta que como las férreas leyes anti drogas de Indonesia contemplan la pena de muerte para los traficantes, el caso de Corby atrajo todas las miradas australianas. Las autoridades de Canberra pidieron a los acusadores que no solicitaran la ejecución de su compatriota, quien no ha parado de gritar que es inocente en los meses que lleva el caso.
“No puedo admitir un crimen que no cometí”, declaró ayer, en su última defensa. Corby, quien a ratos se largaba a llorar y que en un momento se desvaneció sobre su traductora, insistió en su versión de que sólo es una víctima de pandillas australianas.
“Digo de nuevo que no tenía idea de que había marihuana en mi bolso”, lanzó antes de decir que ya había sido suficientemente castigada por cometer la sola falta de no cerrar bien su equipaje.
“Jueces, en este momento mi vida está en sus manos, pero yo preferiría que estuviera en su corazón”, pidió la chica. Los acusadores han recomendado que sea condenada a cadena perpetua, pero los jueces pueden darle la pena capital. Se espera que el veredicto se dé a conocer en mayo.