La Bebita730
27-jun-2005, 04:37
AGENCIAS
27 de junio de 2005
Mujtara Mai fue violada hace tres años por un castigo de “honor”. Su hermano, de doce años, tuvo relaciones con una niña de otra familia. Se consideró una “ofensa al honor” y, para lavarla, la asamblea local recomendó que Mujtara fuera violada.
Sus supuestos agresores fueron absueltos en marzo tras haber sido condenados a muerte. Ahora el Tribunal Supremo de Pakistán está revisando el caso.
El pasado marzo, la mujer presentó un recurso ante el Supremo después de que la Corte de Apelación de Multán, en la provincia paquistaní de Punjab, absolviera a cinco de los seis condenados a muerte en julio de 2002 por un tribunal local y conmutara la pena del sexto por cadena perpetua.
El Tribunal Federal Islámico, la máxima instancia religiosa del país, suspendió posteriormente las resoluciones de la corte local y de la de apelación de Multán, y señaló que se haría cargo del caso.
Símbolo de la lucha contra la discriminación de las mujeres
Sin embargo, días después, el Tribunal Supremo, superior en jerarquía al religioso, decidió poner el caso en sus manos y tendrá la decisión final sobre el asunto, que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la discriminación de las mujeres en Pakistán.
El presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, ordenó la confiscación del pasaporte de Mai, debido a que había sido invitada por una ONG para hablar de su caso en Estados Unidos, lo que el jefe del Estado consideraba que podría dañar la imagen del país.
La mujer ha manifestado su esperanza de que le devuelvan su pasaporte al término de este juicio en el Supremo.
La lacra de los crímenes de honor
Miles de mujeres se han manifestado durante los últimos meses en Pakistán en contra de la absolución de los cinco acusados de la violación de Mai, cuyo caso ha sido seguido de cerca por los medios locales e internacionales.
El pasado diciembre, el Parlamento de Pakistán aprobó unas enmiendas al Código Penal para endurecer las penas por los "crímenes de honor", que previamente apenas estaban castigados en la legislación del país, de carácter islámico.
Pese a que la Constitución de Pakistán garantiza la igualdad de mujeres y hombres ante la ley y el país ha ratificado el Convenio Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer, las agresiones a niñas y mujeres son abundantes y su indefensión es prácticamente total.
27 de junio de 2005
Mujtara Mai fue violada hace tres años por un castigo de “honor”. Su hermano, de doce años, tuvo relaciones con una niña de otra familia. Se consideró una “ofensa al honor” y, para lavarla, la asamblea local recomendó que Mujtara fuera violada.
Sus supuestos agresores fueron absueltos en marzo tras haber sido condenados a muerte. Ahora el Tribunal Supremo de Pakistán está revisando el caso.
El pasado marzo, la mujer presentó un recurso ante el Supremo después de que la Corte de Apelación de Multán, en la provincia paquistaní de Punjab, absolviera a cinco de los seis condenados a muerte en julio de 2002 por un tribunal local y conmutara la pena del sexto por cadena perpetua.
El Tribunal Federal Islámico, la máxima instancia religiosa del país, suspendió posteriormente las resoluciones de la corte local y de la de apelación de Multán, y señaló que se haría cargo del caso.
Símbolo de la lucha contra la discriminación de las mujeres
Sin embargo, días después, el Tribunal Supremo, superior en jerarquía al religioso, decidió poner el caso en sus manos y tendrá la decisión final sobre el asunto, que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la discriminación de las mujeres en Pakistán.
El presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, ordenó la confiscación del pasaporte de Mai, debido a que había sido invitada por una ONG para hablar de su caso en Estados Unidos, lo que el jefe del Estado consideraba que podría dañar la imagen del país.
La mujer ha manifestado su esperanza de que le devuelvan su pasaporte al término de este juicio en el Supremo.
La lacra de los crímenes de honor
Miles de mujeres se han manifestado durante los últimos meses en Pakistán en contra de la absolución de los cinco acusados de la violación de Mai, cuyo caso ha sido seguido de cerca por los medios locales e internacionales.
El pasado diciembre, el Parlamento de Pakistán aprobó unas enmiendas al Código Penal para endurecer las penas por los "crímenes de honor", que previamente apenas estaban castigados en la legislación del país, de carácter islámico.
Pese a que la Constitución de Pakistán garantiza la igualdad de mujeres y hombres ante la ley y el país ha ratificado el Convenio Internacional para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer, las agresiones a niñas y mujeres son abundantes y su indefensión es prácticamente total.