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Zinho
21-sep-2005, 10:18
Abre la primera estación de gas vehicular

Mario A. Muñoz
andresm@prensa.com La gasolinera AB, ubicada en Los Andes, San Miguelito, es la primera estación que distribuye gas licuado para vehículos.

El ministro de Comercio e Industrias, Alejandro Ferrer, dijo que se trata de un combustible más barato, ecológico, y ofrece el mismo rendimiento que la gasolina.

Zinho
21-sep-2005, 10:19
Página del consumidor
Taxistas ahorran 30% con gas licuado

Se prevé a corto plazo que todas las estaciones A/B vendan el gas licuado vehicular de Tropigas.

http://www.prensa.com/hoy/negocios/566821.jpg

Mario A. Muñoz
andresm@prensa.com Un ruido salió de repente del surtidor, como un escape de un cilindro bajo presión, después que el operario cargara el gas. "No se asuste, es normal", le dijo al conductor.

Los usuarios que utilicen gas vehicular deberán acostumbrarse no solo a un leve olor a cocina, sino también a ese sonido. Pero, para ahorrarse más del 30% en combustible, muchos lo harán.

Eric Sandoval, conductor de taxi por 17 años, se sentía tan angustiado por los precios de la gasolina que decidió convertirse a gas licuado. Sandoval lleva dos semanas con el cilindro en el baúl y está contento: dice que el rendimiento del producto es 54 kilómetros por galón a un precio más barato.

Ayer, la estación A/B de Los Andes en San Miguelito se convirtió en la primera gasolinera del país en vender gas vehicular de Tropigas , pero se espera una expansión al resto de las gasolineras.

El galón cuesta 2.28 dólares, 1.15 dólares menos que la gasolina de 95 octanos.

En la inauguración de la estación participó el ministro de Comercio e Industrias Alejandro Ferrer, quien expresó su satisfacción al ver que los conductores en general y los taxistas en particular tendrán una nueva alternativa más ecológica y más económica.

Guillermo de Roux, gerente de Tropigas, salió al paso a la resistencia de los distribuidores de automóviles.

De Roux dijo que no descarta que las conversiones las realicen los propios importadores en sus talleres autorizados.

"La alta demanda va a terminar imponiéndose", sostuvo.

Zinho
21-sep-2005, 10:22
http://www.critica.com.pa/archivo/hoy/imagenes/economicas.jpg

a primera surtidora de Gas Licuado de Petróleo (GLP) para vehículos en Panamá fue inaugurada ayer en la estación AB del Centro Comercial Los Andes.

Alejandro Ferrer, ministro de Comercio e Industrias, manifestó que este combustible representará un ahorro de un balboa por galón en comparación con la gasolina. El precio actual del GLP es de B/. 2.28 el galón.

"Nos sentimos muy complacidos porque esta nueva tecnología que forma parte de nuestra Política Nacional de Hidrocarburos ya es una realidad accesible a los panameños y una realidad que implica un ahorro en el precio para el consumidor", agregó.

Antonio Botello, propietario de esta estación de los Andes, advirtió que se esperan tener 16 surtidoras al finalizar el año en distintos puntos de la capital.

Botello señaló que la empresa Tropigas distribuirá el GLP como GNB y que esta alternativa carburante aparte de ser más económica, le extiende la vida al motor.

Por otro lado, el titular del MICI enfatizó que mañana (hoy) se anunciará una reducción significativa en el precio del combustible.

Referente al cambio de horario de funcionarios, Ferrer destacó que entidades como el Registro Público Público seguirán con el mismos horario para no afectar la atención al cliente.

Noticia tomada de LA CRITICA

Nathia Carrizo
22-sep-2005, 05:16
Esto del gas licuado parece un gran avance, pero me he preguntado que ocurriria si hubiera un accidente explotari el tanque de gas?

Pienso que hace falta mucha mas informacion hacia la poblacion de este tipo de producto.

Zinho
22-sep-2005, 05:30
Esto del gas licuado parece un gran avance, pero me he preguntado que ocurriria si hubiera un accidente explotari el tanque de gas?

Pienso que hace falta mucha mas informacion hacia la poblacion de este tipo de producto.
Según tengo entendido, el riesgo es igual que sí en un accidente te choca el área dle tanque de gasolina. El tanque de gas tiene sus respectivas medidas de seguridad.

Voy investigar rapidin haber sí encuentro algo sobre tu inquietud.

Zinho
22-sep-2005, 05:38
¿LISTOS PARA LA EXPLOSIÓN?

http://166.114.28.115/domingo/20030316/images/domingo02.jpg
La combinación letal, los micros
consumen diariamente entre dos y
tres garrafas, cada trasvase pone una
cuadra en peligro

Después de los cacerolazos llegaron al país técnicos argentinos que improvisaron la conversión de vehículos al sistema de gas licuado. Sus aprendices y el contrabando de equipos desarrollaron luego una industria de “coches-bomba”. Los accidentes aumentan día a día.

Por Rafael Sagárnaga

No lo saben, pero en cualquier instante podrían verse obligados a buscar las ventanas del microbús para huir del fuego. Peor aún, el riesgo llega a que puedan ser abruptamente destrozados por decenas de fragmentos metálicos. Ésa es la cotidiana amenaza que para miles de ciudadanos alteños se incrementa día a día desde principios de 2001. El peligro se extiende a La Paz, Viacha y otras ciudades, puesto que los “coches-bomba”, es decir improvisados para su funcionamiento a gas licuado, suelen hacer viajes interurbanos.

Es más que una amenaza, en junio de 2002 un microbús se incendió en plena avenida 6 de Marzo. En medio de la desesperación que cundió en el pasaje, una anciana logró salir a través de una de las ventanas del vehículo provocándose serias lesiones. Los vecinos igualmente recuerdan que a fines de año una movilidad similar se incendió, esta vez en la cabecera del camino a Achocalla. De manera parecida se han producido al menos cinco casos graves en la última gestión. Algunos vecinos aseguran que han habido otros accidentes cuyos responsables se dieron modos para evitar los controles o el registro del hecho en Tránsito.

Pese a esas experiencias, en El Alto no resulta extraño ni polémico el que un conductor recambie una garrafa o traspase su contenido a un tanque propio. Tampoco es demasiado anormal el que durante algunos instantes el chofer baje a drenar de su equipo un fluido compuesto de aceite y parafina. El rudimentario sistema obliga a los conductores a hacer esa operación por lo menos dos veces al día. Una precaria válvula que depende de aflojar un tornillo permite ese filtrado. En cada caso, el chispazo impensado de una bujía o un cigarrillo indiscreto podrían aspirar a poner otro pico en el historial de tragedias.

El fenómeno probablemente se extienda a todo el país. Ya en septiembre de 2000, luego de registrarse una explosión que dejó a dos personas gravemente quemadas en Cotoca, un estudio de la unidad de Tránsito cuantificó al menos 500 “coches-bomba” en SantaCruz. Nueve meses más tarde una investigación del periódico El Deber advertía que nadie controlaba el fenómeno en las calles de la capital cruceña. En esa ocasión los infractores se resistían incluso explícitamente a cumplir cualquier normativa, alegando desconocerlas. Algunas agencias expendedoras de garrafas asumieron explícitamente el rol de recargadoras.

Hoy en El Alto, de forma más o menos solapada y bajo tecnología casera, cualquier persona puede hacer que su vehículo funcione “a garrafa”. Eso sí, no debe descuidar algunas recomendaciones de los eventuales técnicos “para que no arda”. A otros se les vende la creencia de una mayor seguridad bajo una instalación más refinada en la que se improvisa un cilindro. Al observar el mecanismo, la aparente sencillez de su ensamblado ha entusiasmado a muchos y los ha inducido al negocio. El detalle olvidado radica en que cuando se trata de combustibles y comprensión, los errores e improvisaciones atraen la catástrofe. Sin embargo, mecánicos automotrices y constructores de hornillas rudimentarias, otra terrorífica variante descontrolada, han ingresado en el nuevo negocio.

“Pregunte en los talleres, hartos ya se dedican a convertir”, asegura con probable razón un mecánico alteño. En desmedro de las otrora ilusionadas empresas de conversión al sistema de Gas Natural Comprimido (GNC), las instaladoras clandestinas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) viven sus horas de bonanza. En el fondo del problema se suman a la ignorancia, los pocos escrúpulos y el cálculo, los efectos de la crisis económica que castiga al continente.

De acuerdo con un técnico especializado en equipos de gas, la proliferación de instaladoras de GLP se desató a medida que crecía la crisis argentina. “En un principio llegaron técnicos argentinos trayendo algunos equipos usados. Luego empezaron a contrabandear esos equipos. Después hubo gente que aprendió trabajando con ellos y empezó a hacer su propio negocio”, señala.

La competencia en términos económicos se ha hecho casi insostenible. Mientras la instalación de un equipo de GNC cuesta alrededor de 1.200 dólares, los ensamblados clandestinos de GLP suelen llegar incluso a los 300. Adicionalmente, los primeros deben pagar impuestos y ser pasibles a diversas inspecciones técnicas. Por su parte, los instaladores de GLP, al margen de la masificación de los equipos de contrabando, abaratan costos improvisando partes. En la relación de precios el costo va aproximadamente a la par. Se ha establecido que un micro con el sistema GLP consume entre dos y tres garrafas diarias, casi el equivalente a los 30 metros cúbicos de GNC que consume uno que usa ese dispositivo y a los 30 litros de gasolina que consume uno común. En el balance, los que usan gas tienen un ahorro cercano al 60 por ciento. La diferencia en favor de los clandestinos (GLP) es que las garrafas tienen un precio subvencionado que las protege de las variaciones internacionales de los precios.

Cuando en torno al año 2000 las empresas dedicadas a la instalación de GNC iniciaron sus actividades, proyectaron cubrir un 20 por ciento del parque automotor del servicio público en el curso del lustro. No obstante, el nivel de ventas se estancó el año pasado, y en éste el panorama se muestra poco alentador. Hoy los propios empresarios estiman que el GLP clandestino ha copado cerca del 40 por ciento de ese sector del transporte. Calculan que por lo menos 500 microbuses han adoptado dicho sistema.

El negocio de los “coches-bomba” va generando además otras distorsiones económicas. En varias paradas las casetas que otrora vendían sólo alimentos a los conductores se han convertido en “surtidores” de garrafas. Adicionalmente, la acumulación de ese tipo de envases asume nuevas proporciones cuando hay una eventual escasez.

A ello se suma todo el espectro de riesgos físicos que atrae las condiciones propias del GLP. Este gas, al ser un combustible pesado, se muestra sensible a los problemas de ignición y tarda en disiparse en casos de fuga. “Aunque hipotéticamente se tratara de una instalación óptima, la no existencia de surtidores de GLP en Bolivia genera graves peligros”, explica un técnico de la Superintendencia de Hidrocarburos. Esa ausencia hace que cotidianamente las recargas se realicen de garrafa a garrafa u ocasionalemente de garrafa a cilindro con riesgos por demás altos.

“Se dan casos en los que los conductores demuestran llevar dos garrafas, que sumadas a la poca disipación de la fuga normal crean pasajeras bombas de tiempo. En Irlanda o Colombia los grupos terroristas solían hacer volar dos manzanas de casas con seis garrafas un poco mayores a éstas, ése es el peligro”, señala el técnico.

Paralelamente se presentan otro tipo de consecuencias. Las prevenciones médicas establecidas respecto al manejo de gases señalan riesgos de saturación ante un contacto frecuente con éstos. Es decir que los conductores o armadores al improvisar trasvases podrían eventualmente alterar sus funciones fisiológicas tanto a corto como a largo plazo. En el primer caso, un conductor podría ser afectado por lapsos de excitación o somnolencia. Con el tiempo también podría sufrir daños pulmonares al hacer persistente dicha práctica.
Todo, vidas y motores, por un ahorro de 900 dólares, que de acuerdo con diversas opiniones técnicas, se esfumará en pocos años. Los residuos de un combustible considerado “sucio” empezaría a obstruir fatalmente los motores transcurridos alrededor de los 24 meses de uso, según esas previsiones. En el caso del GNC, por el contrario, al no haber residuos el efecto incluso implica una prolongación de la vida útil del motor.
En el campo legal las cosas están claras, pero incompletas. La Superintendencia de Hidrocarburos ha emitido en reiteradas oportunidades la prohibición del uso de GLP como combustible para vehículos. Esto mientras se espera la formulación de una reglamentación específica al respecto a cargo de diversas instituciones que algún día finalizará en el Congreso Nacional.
Mientras tanto, todos los involucrados aseguran cumplir su labor. La Superintencia emite sus comunicados, Tránsito recuenta sus inspecciones, el Ibnorca (Instituto Boliviano de Normas y Calidad) y el Viceministerio de Hudrocarburos estudian las reglamentaciones. Sólo el inocente usuario no sabe que cada vez que sube a un micro debería tocar madera y esperar que el tanque de combustible sea de los buenos. Junto a él, los empresarios que estimaron que en la Bolivia gasífera una inversión en el límpido y seguro GNC era un negocio medianamente garantizado.

Zinho
22-sep-2005, 05:42
De salida, hay que tener cuidado con cualquier tallersito brujo que quiera uno instalarle el tanquecito de gas por $100 menos. :196: Ese "ahorro" de dinero te puede llevar para el cielo.

Veremos cómo les va a los taxistas.:wavey:

Zinho
22-sep-2005, 05:42
De salida, hay que tener cuidado con cualquier tallersito brujo que quiera uno instalarle el tanquecito de gas por $100 menos. :196: Ese "ahorro" de dinero te puede llevar para el cielo.

Veremos cómo les va a los taxistas.

Nathia Carrizo
27-sep-2005, 01:34
Alguno de los foristas tiene instalado este tipo de sistema en su automovil?...si es asi digame que le ha parecido.

Zinho
27-sep-2005, 01:49
Alguno de los foristas tiene instalado este tipo de sistema en su automovil?...si es asi digame que le ha parecido.
Solamente a los taxistas los tienen instalados. LA empresa que instala el equipo sólo está autorizado para el transporte publico. Sí alguien conoce a algún taxista, que le pregunte q tal.